De sabios es reflexionar...



"Es muy peligroso, Frodo, cruzar la puerta", solía decirme. "Vas hacia el Camino, y si no cuidas tus pasos, no sabes hacia dónde te arrastrarán".

Frodo Bolsón, citando a su tío Bilbo.
El Señor de los Anillos. J.R.R. Tolkien

domingo, 15 de septiembre de 2013

Tiempo de cambio

Renovarse...o morir. Literalmente. Siempre pensé que me gusta más el invierno que el verano. Ahora veo que, efectivamente, llevo mejor el frío que el calor...pero lo que realmente me gusta, lo que de verdad aprecio, es el cambio. El cambio de la camiseta a la sudadera. Y viceversa en primavera.
Precisamente por ello, por buscarlo, por anhelarlo, quizá por pura necesidad, llegó mi tiempo de cambio. Parcialmente total...y totalmente parcial.
Redescubrir que se puede disfrutar de un buen café después de comer sin acompañarlo de un cigarro. Comprobar que puedo disfrutar igual de un sábado comenzándolo a las 10:30 en el gimnasio. O que puedo estirar los días hasta más allá de las 22:00 para invertir en salud...perder tiempo para ganarlo.
Retomar relaciones que nunca debí perder, romper definitivamente otras que no debí alargar inutilmente.
En fin, embellecer mi ser en su totalidad, por dentro y por fuera, en cuerpo y en espíritu.
Algunos no confían en este cambio...gracias, su duda me da más fuerzas para poder callarles la boca.
Otros me apoyan y ayudan a conseguirlo...lo prometo, no lo olvidaré.

El cambio asusta, lo desconocido va de la mano del miedo...pero cambiar, siempre a mejor, es el único camino para crecer.

Try it!!

sábado, 2 de marzo de 2013

Lo más sencillo...lo mejor

Un buen día de descanso...de descanso mentiroso, de visita obligada y prometida hace tiempo a ese lugar tan especial, que contiene tanta historia y tanta belleza aunada en una sola obra, el monasterio de San Lorenzo del Escorial, junto a una de las personas que más quiero en este mundo...(después negaré esto, hermanito...jejejeje).
Y luego un sencillo día en la nieve, un trineo más cutre que si fuera de los chinos (7 euros en Decathlon no JK???) pero que corría más que un Ferrari...un muñeco más guapo que nosotros mismos, enterito de nieve, con alguna prenda prestada mía...(es de nieve, pero tiene buen gusto), una guerra de bolazos de nieve, un bocadillo de fuet sentados en la estación del tren...

En fin, como siempre me dice un buen amigo, quien es capaz de ser feliz con poco, es difícil que logre alcanzarle la infelicidad...y sobre todo...encontrar la felicidad en lo más sencillo es signo de grandeza...así que ¡gracias amigos y hermanos! Ha sido un día genial que necesitaba más de lo que pensaba...

martes, 17 de julio de 2012

Lo prometido es deuda

Parece que nunca llegaría, parece que se me había olvidado...ya estamos en Julio, de hecho, ya hemos consumido más de la mitad de este caluroso y deprimente mes, deprimente porque lo estoy pasando integro en Madrid, caluroso...no es necesaria la explicación ¿no?
Por eso, hoy, 17 de Julio, martes, con este puñetero calor...quiero viajar, quiero recordar la ultima vez que salí de aquí..., la última vez que miré al cielo con miedo y esperanza...palabra que podría convertirse en la piedra angular de esta entrada...
Recuerdo la noche que pasé en casa de mi hermano Juan Carlos...pero no el hermano de sangre...el otro, el de los buenos ratos, el de los viajes, las risas, los bailes, en fin...recuerdo esa noche...y como me sentí realmente hermano suyo, por lo bien que me trataron sus padres, mejor que a su propio hijo...(siento haber mancillado tu santuario con mi café y mi cigarrito...jejeje).
Recuerdo el viaje, la mañana del 5 de Abril, mirando constantemente al cielo...amenazando lluvia, con mayor descaro si cabe conforme nos acercábamos a Sevilla. Recuerdo el recuerdo...el recuerdo de ese año anterior, nefasto, pero que me permitió esperar con más ganas aún lo que me quedaba por descubrir esa noche del Jueves al Viernes...
Ese Jueves Santo fue jueves de incertidumbre, sin duda. De espera, de mirar constantemente la pagina de El Tiempo...de nervios.
Pero llegó.
¡Y cómo llegó! La Calle Larga se engalanó, y el cielo decidió que ya estaba bien de agua, que la espera había merecido la pena. Todo ese año de espera tuvo al fin recompensa, el mismo lugar, las mismas ganas (quizá más), y por fin vi asomar la cabeza de ese Caballo por la puerta de la Capilla de los Marineros...El sentimiento fue algo difícil de explicar...hay que vivirlo. Sólo diré que hay que verlo, la belleza de esos movimientos, el sentimiento de que algo importante, algo que se repite, pero algo único cada vez, está pasando justo delante de tus ojos. Emoción, sorpresa, agradecimiento, grandeza...todo en uno...como digo, difícil de explicar. 
Luego vino ella. La Esperanza, la de Triana, la más bella, la más majestuosa, en fin...única. Después...una noche inolvidable. Paseos por Sevilla, el Silencio del Gran Poder a su paso por el Postigo, el Gitano en la Encarnación, la Macarena en la Cuesta del Bacalao, el paso fugaz pero igualmente bello del Caballo y la Esperanza por el Baratillo...
Momentos que son oro, momentos fugaces y eternos...que nunca podré borrar, ni de mi pupila, ni de mi recuerdo, ni de mi corazón.
En fin...sólo puedo agradecer a todos los que lo hicieron posible...primero, al que está ahí arriba, que cortó el grifo del agua, para que todos pudiéramos contemplar su paso en esa noche especial de luna llena, para que todos pudiéramos acompañarle en esa noche tan complicada y a la vez tan hermosa. Segundo, a la que considero ya mi segunda familia en Sevilla, por acogerme como si fuese uno más, por hacerme reír, por darme tan bien de comer, por compartir conmigo su alegría. Tercero, a Rebe, compartir las cosas bellas con los amigos, las convierten en más bellas aún.
Y por último, obviamente, a mi amigo, a mi hermano, a mi ordenadito...sabes que sin ti, esto no hubiese sido posible...como te dije aquella noche...ahora...¿cómo narices te devuelvo yo todo esto?
GRACIAS

jueves, 19 de enero de 2012

El Camino de Baldosas Amarillas

Cuando se nos agita la vida, el alma pide un respiro a gritos...y yo lo encuentro en el escrito, en las palabras derramadas como lágrimas, como feroces rugidos lanzados al papel en blanco...o como en este caso...a la página en blanco.
Ya era hora de escribir una entrada que hiciera honor al título del blog, y a lo que representa, al caminar constante, incansable, sorprendente y sobretodo, inescrutable, de todos nosotros por este ratito apacible o tormentoso que llamamos vida.
Os preguntaréis la razón de que esté tan filosófico esta noche (o no, pero os lo voy a contar igualmente).
Hoy, tras una larga y agónica espera de un mes, y a falta de dos días para el cumplimiento de condena, me han confirmado que me despedían del trabajo. Pero para volver a contratarme. Distintas condiciones, distintos horarios...en fin, no os aburriré con detalles.
La cuestión es que toda esta situación me ha obligado a modificar mi vida, tan milimetrada, parametrizada y ajustada a la perfección entre tres trabajos, un equipo de fútbol, una familia y mil amigos que atender...Entendamos modificar por abandonar, despedirme, reajustarme...Y eso, lamentablemente (o afortunadamente), siempre nos agita.
Los trabajos no son solo trabajos, son personas, son situaciones, son momentos, son...mil cosas, todas cargadas irremediablemente de un tapiz sentimental ineludible. Y hoy he tenido que despedirme de jefes, con sus carencias, pero también con sus virtudes (sobre todo culinarias, echaré de menos las comidas con mis jefes de Crisol), he tenido que decir adiós (espero que hasta luego) a compañeros geniales, explicarle a mis alumnos que me iba, soportar con total profesionalidad que me dijeran que si yo me iba ellos se venían detrás (lo cual me ha hecho refrescar la razón de por qué narices estudié lo que estudié...y es que l@s muchach@s son mi vida)...en fin...sentimientos...
Pero bueno...es que este Camino de Baldosas Amarillas es así, nunca sabemos donde nos lleva, cuando pensamos que tenemos todo ajustado y controlado...aparece un día como este, y sopla hasta tirarnos el castillo de naipes al suelo...Eso sí, siempre para rehacer otro, más alto, más bonito y más robusto.

Sigamos andando mi gente, que este camino no está hecho para cobardes...que está hecho para aventureros valientes, aunque las aventuras estén en lo más insignificante, en lo más pequeño, en lo más escondido...

lunes, 9 de enero de 2012

El Fin del Mundo

Las 16:27, según el PC de la biblioteca donde ahora mismo me encuentro. Día 9 de Enero del año 2012. El último de nuestra era, según vaticinan algunos, otro más en la lista, según vaticino yo. 
¿Otro más? Bueno, realmente nunca es otro más. Siempre es distinto, siempre diferente, siempre nuevo...como fue el 2011.
Llevo sin pisar estas teclas desde septiembre del año pasado, si no recuerdo mal. Probablemente coincidiendo con el inicio de la vorágine en la que actualmente me encuentro inmerso, con tres trabajos con los que convivir, un equipo que entrenar, unos amigos que atender y una familia que cuidar (incluso de cuando en cuando soportar).
Y ahora me acuerdo de este bonito hijo que nació hace ya un tiempo, y que he descuidado tantos meses, este Camino de Baldosas Amarillas que tengo que seguir escribiendo. Y qué mejor manera de retomarlo que rememorando el año acabado, y abriéndole las puertas al que ahora estamos estrenando.
Recuerdo el maldito 2010. Annus horribilis sería casi un halago para describir ese año, plagado de sinsentidos, abandonos, pérdidas (de tiempo y de personas), sembrado de desidia y hastío, con largas llanuras de tiempo que rellenar y una brutal escasez de eventos con que adornarlas. 
Recuerdo también cómo termino. Ahora entiendo que fue el preludio de lo que estaba por venir. 2011. Hasta este momento, lo puedo denominar, con grandes mayúsculas, EL AÑO. Se fue 2010, o más bien le echó el magnífico 2011, con una tremenda fiesta acompañado de grandes amigos. Como digo, fue el preludio de lo que estaba por venir.
En Febrero descubrí la ciudad de la que irremisiblemente me he enamorado, y en la que, con algo de suerte y mucho de esfuerzo, acabaré viviendo algún día. Londres. Una experiencia tremenda, que ya relaté en una entrada anterior, y sobre la que poco más tengo que decir, aunque podría estar hablando de ella eternamente.
Una Semana Santa pasada por agua en Sevilla amagó con fastidiarme uno de los eventos del año...Pero yo creo que simplemente fue el spot publicitario para lo que viviré este año allí, sólo se me mostró una puntita de la grandeza que allí se vive en esa madrugá...
Y llegó el verano. Imposible resumir el verano. Ya lo intenté también en una entrada anterior, y obviamente me dejé una JMJ (Jornada Mundial de la Juventud) en el tintero. Bueno, ahora cumplo con ella y la saco a la palestra, junto con el resto de viajes, idas, venidas, risas, comidas, baños, etc., etc., etc...y así hasta cansarme. Campamento, Asturias, Camping, Galicia, Piedralaves...Mejor leer la entrada procedente, para hacerse una idea de lo que ha sido este verano, sin duda ninguna, ¡¡EL MEJOR DE MI VIDA!!
Y acabó el verano, y la rutina de la locura, del dormir fuera de casa, del viajar, del no deshacer la maleta jamás...Y llegó el miedo, el miedo a no saber qué hacer, a no tener nada que hacer.
Y llegó, como caído del cielo, el trabajo. Por triplicado, en caso de que no fuese suficiente. Nada realmente interesante, hemos de ser justos, pero todo tremendamente útil. Teleoperador, trabajando para ese gigante azul, algo ladrón y bastante mentiroso, que se hace llamar Movistar, sacándole las castañas del fuego a los vendedores de las tiendas. Profesor de informática para los servicios sociales, dando clases a adolescentes en riesgo de exclusión social, y de paso, o mejor dicho, de refilón, dedicándome a algo similiar a lo que de verdad me interesa.Ah, y bibliotecario de instituto. ¿Alguien da más?
Y en esas me encuentro, a las 16:52 horas de este lunes 9 de Enero de 2012, en la biblioteca de este instituto donde trabajo (a la vista está que no trabajo mucho en esta biblioteca)
...
Así que aprovechar el tiempo que os queda, que quizá se acabe el mundo...o quizá el año sea tan magnífico o más que el anterior...y habrá que llamar estúpido a todo el que se lo pierda por no estar atento.

¡¡¡FELIZ 2012 A TODOS!!!

jueves, 29 de septiembre de 2011

Hoy, por fin...

Hoy, por fin, en un rato de insomnio incomprensible, en el cual debería estar descansando antes de un nuevo madrugón previo a una soporífera pero reconfortante jornada de trabajo, rindo homenaje a este periodo de tiempo comprendido entre el día 30 de junio y el 17 de septiembre de este año, eso que solemos llamar verano, y que para mí ha sido VERANO, con mayúsculas, porque ha sido, sencillamente, increíble.
Comenzó con un intensísimo campamento de 10 días, plagados de alegría, sudor, cloro (insuficiente, quizá), sueño y presión. Pero sobre todo, cargados de un impagable cariño gratuito y sincero de todos l@s pequeñ@s que tanto me aportan siempre. Este año les echaré tantísimo de menos...
A ello le siguió una visita express a Asturias, ese pequeño minimundo rodeado de montañas grandiosas y de acantilados inexpugnables. Buen comer, buen beber, en fin, buen vivir, algo cotidiano siempre que hablemos de las costas del Cantábrico. Y sobre todo, una gran compañía, con mi hermano, con mi compañero de fatigas inseparable desde tiempos ya inmemoriales...Gracias caballero...nunca podré pagarle tanto bien que me hace...
Después, una serie de idas y venidas a esa otra casa que tengo en Piedralaves, un rinconcito en el que, paradógicamente, pese a su pequeño tamaño, es capaz de albergar para mí tan grandes (incontenibles, diría en justicia) sentimientos, recuerdos, vivencias, descubrimientos...Y sobre todo, hablando de descubrimientos, y sería más justo decir redescubrimientos, reencontrarme con esa otra familia tan extensa y a la vez tan unida. El Oratorio de San Felipe Neri de Getafe resulta incomprensible para aquel que mira desde fuera, pero resulta insuperable para aquel que vive dentro.
Entre esas idas y venidas, una serie de viajes, más cortos, más lejanos o más cercanos, pero todos inolvidables.
Un camping en la sierra madrileña con mi gente toledana, a los que siempre, inevitablemente, llevaré en el corazón, porque ellos han labrado con pico y pala su propio rinconcito en él.
Una fuga más fugaz (valga la redundancia) si cabe que la asturiana, esta vez a mi segunda tierra, Galicia, para reecontrarme, como siempre, con ella, con el Apóstol (confío en seguir visitándole cada año) y conmigo mismo.
Y como traca final a este periplo estival, una serie de festejos veraniegos en una gran compañía, para finiquitar, entre carpas, discotecas móviles de pueblo y conciertos, una etapa de mi vida que me costará olvidar, si es que eso es posible.
Y después, ¿qué?
Pues después a seguir, a recordar, a agradecer, y, gracias a Dios, por qué no decirlo, ¡a trabajar! Porque después de todo, ante un año que se presentaba yermo y aburrido, parecido al anterior, eso sí, sin una carga importante de la que he conseguido desprenderme, las previsiones no eran muy alagüeñas...Sin embargo, y no dejo de sorprenderme, todavía me esperan más experiencias nuevas, más gente a la que conocer, más personas a las que redescubrir...y un tiempo precioso hasta que llegue de nuevo un verano más...
Gracias a todos los que habéis hecho posible este increíble capítulo de mi vida, sois...¡¡¡inimitables!!

martes, 12 de julio de 2011

Una experiencia única...campamento 2011

Una música repetitiva, conocida, pero por la costumbre, querida, vuelve a despertar a los más pequeños a eso de las 8 y media. Yo ya llevo un rato levantado. He desayunado fuera, al aire libre, más libre que ninguno, limpio y fresco que Gredos le regala a todo el valle del Tiétar.
Las caras de todos van asomando a la puerta. Algunas no han visto todavía el agua del grifo...y han de regresar al baño. Esas caras a las que uno se acostumbra a ver 10 mañanas consecutivas...y que luego se echan tanto de menos.
Servimos un desayuno cargado de leche, cacao, galletas...lo que toque. Pero siempre rebosante de amor, de ganas de un nuevo día, de incertidumbre ante las sorpresas que nos esperan.
Juntos, como en todas las cosas que hacemos, damos gracias a quien hace posible que estemos allí, a quien de verdad es la causa de todo, la razón por la que nos reunimos. Afinamos las guitarras, se reparten los librillos y damos el beso de buenos días a Él con las laudes.
Luego decenas de voces llenan el espacio, corren, gritan, saltan, ríen, lloran...en definitiva, invaden todo el terreno, tanto de Mairena, como poco a poco, de mi corazón. Porque si no, no se explica el vacío que queda cuando dejo de oírlas. Quizá unos juegos deportivos, quizá un taller, quizá ambas cosas.
Hasta que una voz grita "al porcheeeeeee" y todos se acercan, para recargar fuerzas con lo que los tres vestidos de blanco nos han preparado, con mucho amor y dedicación, aunque el arroz a veces esté un poco pasado y con demasiado ajo...jejejeje.
Se abre la tienda, y parece que nadie ha comido, todos se aprovisionan de chucherías varias, y un sinvergüenza sentado en las sillas verdes insiste a todos en que le inviten a algo. "Pero cógelo tú, que no te cuesta", responden la mayoría. Otros son más caritativos y le invitan a flash, a gominolas o a risketos.
Todos me invitan a sonreir.
Unos dedos, menudos, ligeros, muy suaves y pequeños, acarician mi barba, crecida de algunos días ya. Un beso, el más inocente que nunca me han dado, roza mi mejilla. Unas manos vivas, alegres, descaradamente infantiles, se agarran a mis hombros, mientras su dueño trepa por mi espalda, pidiéndome que le lance por el aire una vez más. La piscina se transforma en un lugar distinto, donde el agua disipa las fronteras entre ellos y nosotros, y por una vez, los niños están, literalmente, por encima de los monitores, en su espalda, en sus hombros...Gastamos las fuerzas necesarias para ganarnos la merienda...eso sí, ¡para quien la haya pedido!
Volvemos a nuestro hogar. Unos se duchan en agua caliente (o fría, depende de lo rápido que seas) y otros se bañan en sudor, jugando a muerte el mundialito de fútbol. Pero todos juntos vuelven a dar gracias por el día vivido, en las vísperas. Recargamos fuerzas por última vez, para el culmen del día, el juego nocturno que nos transportará a las lejanas tierras de Narnia, donde conoceremos más a Aslan, a Caspian, a Peter, a Lucy, a Susan, a Edmund...donde intentaremos acercarnos más a la ansiada copa de campeones del campamento.
Y al final del día, ya cansados, nos pesan los párpados, alguno ya ha sucumbido (ese pequeño rubio) y está en el saco. Pero nos quedan fuerzas para darle a Él el beso de buenas noches con las completas.
Y meternos en el saco. Y saber que mañana será otro día, y que volveremos a despertar todos juntos...
Espero ansioso que ese día llegue rápido...aunque todavía quede un año entero de por medio...
¡Gracias a todos, os quiero!