Último día. Últimas horas para exprimir Londres, para beber de sus calles y regalarse los ojos con sus maravillas. Este día siempre es agridulce. Despiertas en esa ciudad única, pero sabes que no dormiras allí, que despertarás lejos al día siguiente. De todos modos, hay que intentar olvidarse de ello por unas horas, y aprovechar cada segundo que resta hasta subir al tren que nos despierte de este sueño.
Así que lo mejor para alejar la melancolía es agarrarse a la rutina. Desayuno contundente, como las mañanas anteriores, y a patear. Hoy el destino principal fue el Imperial War Museum. A través de Vauxhall Bridge, siguiendo por Albert Embankment hasta Lambeth Bridge, y de allí sumergirse en el barrio de Lambeth hasta llegar al museo. Tras un par de años esperando la remodelación de este, en justicia diré que ha quedado peor de lo que estaba. Sigue siendo espectacular, muy visual y llamativo. Aviones colgando del techo, carros de combate en los pasillos, baterías antiaéreas, objetos impregnados de la historia de cada una de las guerras que Reino Unido ha librado, el impresionente y sobrecogedor museo del Holocausto...Una experiencia que hay que probar en esta ciudad, sin duda. Pero para saborear el día del regreso, se queda corto. Así que hemos decidido volver a los lugares por los que hemos pasado todos estos días, no para despedirnos, sino para recordarles que nos veremos en unos meses. Westminster Bridge, Parliament Square, White Hall, Trafalgar, Picadilly Circus, St. James Park, Buckingham Palace...los órganos vitales de esta maravilla hecha ciudad. Comida en Victoria Station,recogida de las maletas...y tren rumbo Gatwick. Y después...vuelo a Barajas, y finalmente llegada a Madrid. Este día sabía que tenía que llegar, y aunque no lo hace más llevadero, mi sabio compañero de kilómetros, acertadamente, me ha dicho que para que comience la próxima vez, primero ha de acabar esta. Y así es. Ya tenemos en mente próximo destino, probablemente y si todo funciona, Gales.
Pero hoy toca poner punto final a estos 11 increíbles días. Días de castillos increíbles, paisajes indescriptibles, noches de whisky y risas, comidas horrorosas y horas de coche maravillosas, aviones con retrasos y reencuentros extraordinarios, metros,kilómetros a pie, trenes y autobuses,discusiones filosóficas y chistes chuscos...En fin.
Sólo puedo dar las gracias a todas y cada una de las personas que se han cruzado conmigo en esta semana y media. A los escoceses que me enseñaron a beber whisky y a diferenciar el gaélico escocés y el irlandés,al holandés errante que compartió un capítulo de su viaje con nosotros, a las nuevas personas que hemos conocido gracias a Mike en Londres, a Carlos por acompañarnos en los días finales de esta aventura, a Mike por hacer el esfuerzo de venir desde Cardiff en un viaje relámpago para compartir unas horas con nosotros, y sobre todo, a mi compañero, amigo, consejero y maestro en estas lides, Don Oskar Campillos, sin el cual, estas aventuras no hubiesen tenido lugar. Nunca te agradeceré suficientemente aquella comida en el Vips hace ya 4 años...gracias compañero.
Pues bien...llegado el momento,el objetivo está cumplido. Me siento más sabio, más rico espiritual, cultural y humanamente, y creo haber crecido como persona en estos pocos días. Y al final es de lo que se trata. Cada uno de estos viajes ha de cambiar un poquito tu vida.
Y ahora sí...toca poner las dos palabras de cierre...THE END...¡por esta vez!
De sabios es reflexionar...
domingo, 16 de noviembre de 2014
London week, day 6. The End.
sábado, 15 de noviembre de 2014
London week, day 5. Despedidas
Hoy el día comenzó más tarde de lo usual. Pero igual rutina. La echaré de menos, probablemente. Buen desayuno, y a patear Londres, no hay mejor plan. Metro de Victoria a St. John's Wood. Paseo por Abbey Road, calle donde se encuentra el, probablemente, más famoso paso peatonal en Londres. The Beatles lo inmortalizaron.
Después, paseo de nuevo, muy agradable, ya que el tiempo nos está respetando de una manera inusual, hasta Pimrose Hill. Por el camino, dejamos atrás maravillas centenarias como Lord's, estadio de cricket de 200 años de antigüedad, o Regents Park. Desde Pimrose Hill disfrutamos de una de las vistas más espectaculares sobre el skyline londinense. Lugar con toque mágico, sin duda alguna. Y tras este respiro en el camino, rumbo a Camden Market. Lugar ecléptico, cosmopolita e indefinible donde los haya. En este mercado puedes encontrar prácticamente cualquier cosa, desde una guitarra española a un traje gótico, pasando por juguetes eróticos fluorescentes... Precisamente aquí, en la puerta de una de las tiendas más extrañas que he visto nunca (Cyberdog, invito al lector a descubrir por qué, sólo diré que esta tienda tiene gogos bailando en jaulas), nos encontramos con Mike y Roberta, y degustamos un exquisito menú chino take away de 5 pounds, me aventuraría a decir que nada saludable, pero muy reconfortante. Tras reponer fuerzas, poco desgastadas hoy, cogimos rumbo sur, hacia King Cross. Otro lugar que quedará para la posteridad en la cultura cinéfila y bibliófila. Desde esta estación parten los trenes hacia Howarts, escuela de magos que nació en la imaginación de una escritora en Edimburgo...J.K. Rowling. Quizás les suene...
Concretamente el tren parte del andén 9 y 3/4. Aquí mi amigo inglés y yo hemos disfrutando de una sesión de photocall intentando atravesar el muro infranqueable para muggles. Frikismo puro...¡pero muy divertido!
Desde aquí, rumbo a mi querido centro, pasando por el British Museum, Soho Square y Gerard street (Chinatown). Tras "disfrutar" de un espectáculo callejero en Leicester Square y contemplar por última vez las luces de Picadilly, nos vamos despidiendo de Traffalgar square, White Hall y Morphet Arms. Pero sin pena. Sabemos que en poco tiempo, volveremos. Porque esta ciudad va siendo cada vez más nuestra...o en justicia, nosotros vamos siendo más suyos. Nos unimos a Miriam y una amiga nueva, Flor, en un pub en nuestro "guetto" londinense, cerca de Pimlico. Hemos compartido cervezas, consejos y risas como podríamos hacer cualquier noche fuenlabreña. La normalidad, entendida como saber disfrutar de lo cotidiano, se va apoderando de nosotros poco a poco en esta ciudad. Y es un sentimiento maravilloso. Quizá algún día sea completa esta cotideaneidad.
Acabamos el día en el punto de partida, Victoria Station. Pero aquí llega el momento agrio del día, del viaje. Nos despedimos del que ya podemos considerar un viejo amigo, dear Mikey. Y de nuevas personas que, de un modo u otro, han entrado en nuestra vida, quién sabe por cuanto tiempo, gracias a Mike y a esta increíble ciudad, Roberta y Miriam. Victoria encierra momentos de gran alegría, cada vez que ponemos nuestros pies en ella, y de agria despedida, cada vez que subimos a un tren rumbo a Gatwick.
Pero eso mañana, afortunadamente todavía nos queda medio día por disfrutar...asi que por supuesto, To be continued!!!
viernes, 14 de noviembre de 2014
London week, day 4. Muchos encuentros.
Hoy el día ha sido muy largo. Basta ver la hora a la que escribo esto, y decir que comenzó a las 8 am. El título de la entrada de hoy es perfectamente descriptivo. Sobre las 9:45 llegó nuestro tercer compañero de aventura, aunque se incorpore a los últimos acordes de esta. Carlos, hermano de Oskar, voló hoy desde Madrid para compartir con nosotros estos dos días y medio que nos quedan. Mejor dicho, que nos quedaban. Hoy sólo queda uno y medio. Nuestro primer destino, Westminster Pier. A través de Millbank, Albert Embankment y Westminster Bridge llegamos al muelle para coger barco rumbo a Greenwinch. Pensé en titular hoy el día "along the river", ya que el Támesis hoy marcó nuestro camino, por voluntad nuestra...y sin preveerlo. Como siempre, el paseo a lo largo de este río es impresionante, dejando estampas a cada metro que se avanza. Saint Paul a la izquierda, Tate Modern y The Spire a la derecha, Tower of London y Tower Bridge más adelante, Canary Wharf de fondo...y finalmente Greenwinch. Lugar donde el mundo se separa, el este y el oeste se oponen más gráficamente que en cualquier otro sitio, y debes poner en hora tu reloj de la manera más exacta posible. Tras subir al observatorio y disfrutar de la vista que este lugar ofrece, comienza nuestra peregrinación a pie. Un nuevo Londres, el enésimo distinto, a estas alturas de viaje, nos acompaña los primeros kilómetros. Zonas de marcado caracter industrial nos dirigen hacia "The Den", último estadio, al menos por esta vez, que nos resta por tachar de la lista. Casa del Millwall, equipo obrero de la capital, inmortalizado en la película "Green Street Hooligan", hace las delicias de Carlos, fan declarado de dicho equipo, aunque sea desde la distancia.
Continuamos ruta hacia nuestra siguiente parada, después de las compras y fotos pertinentes. Tras otro manojo de kilómetros, nos internamos en el Borough Market, tras dejar atras Tower Bridge. Los olores que deambulan en este mercado nos recuerdan que nos hemos ganado un buen bocado. Y nada mejor que un buen bocadillo de cerdo asado a fuego lento, marinado. Y después de calmar el hambre, seguimos caminando por la orilla del río, paseando por lugares tan emblemáticos como The Globe, teatro de Shakespeare, cruzando el Millenium Bridge, dejando atras la catedral de St. Paul, continuando por Fleet Street, hasta llegar al mercado de Covent Garden. De ahí, dirección Carnaby Street, para encontrarnos con otro amigo más. Mike, inglés de nacimiento, galés de ascendencia, español de adopción. Amigo que, gracias a Oskar y su don de gentes, conocimos el pasado marzo, y con el cual hemos gastado muy buenos momentos en Madrid, Toledo, Pamplona, San Sebastián o incluso Burdeos. También hemos conocido a unas amigas de Mike, de su etapa en Brighton.
Después de alguna cerveza previa, y ver el encendido de luces navideñas en Carnaby St, estas dos londinenses de adopción (Roberta es milanesa, Miriam es mallorquina) nos han llevado hasta un lugar australiano en Temple, llamado Walkabout, bastante peculiar. Diré que mi cena ha consistido en hamburguesa de canguro. Y que tras disfrutar de varios clásicos en el karaoke (momentazo con Hey Jude, todo el bar cantando a coro), alucinando con el desparpajo de los ingleses ante el micrófono, hemos acabado la noche en lo más alto Oskar y un servidor, destrozando el Fly me to the Moon de Sinatra. Pero disfrutándolo como críos. En fin, venir a Londres y acabar dándolo todo en uno de sus karaokes...
Tras la minifiesta, paseo entre las luces de la City de fondo, el parlamento a nuestra derecha, y por fin,tras tantas y diversas emociones, el merecido descanso. Peculiar, ya que tenemos polizón en la habitación hoy, Carlos ahorrará una noche durmiendo en nuestro confortable suelo.
Mañana, mi querido Camden...to be continued!!
miércoles, 12 de noviembre de 2014
London week, day 3. Contrastes.
Hoy ha sido un día sorprendente. Creo que es la palabra que mejor lo define. Tras un buen desayuno, sabiendo que hoy esperaba una buena caminata, hemos paseado bajo la lluvia a través de Parliament Square, para recorrer todo White Hall, y coger el metro en Charing Cross. Rumbo norte, hacia un nuevo destino, desconocido para mí hasta ahora. Archway es la parada más cercana al cementerio de Highgate. Sí sabía de la existencia de este lugar, gracias a uno de los mejores libros que he leído, y que por supuesto se encuentra entre mis favoritos. Me refiero al mundialmente famoso Drácula, de Bram Stoker. En este cementerio entierran a la preciosa Lucy Westenra, para después tener que acabar con su segunda "vida", convertida al vampirismo, a base de estaca y ajo.
El lugar encaja a la perfección con esta novela. Es la plasmación real del romanticismo literario, hecho cementerio. La naturaleza, más viva que en ningún otro lugar, y la ritualización de la muerte, se abrazan mutuamente aquí. Las hiedras cubren las lápidas centenarias, y el cementerio se hace bosque, o el bosque se convirtió en cementerio. Destaca en este camposanto la tumba de una figura importante en el siglo XX, con independencia de si se está de acuerdo con sus planteamientos o no. Hablo de el filósofo Karl Marx. Pero él no es el protagonista. El protagonista es Highgate.
Continuamos nuestra mañana novedosa adentrándonos en el vecino parque de Hampstead Heath.
Cuesta definirlo como parque, porque realmente se trata de un bosque, en la completa extensión de su definición. Y cuesta aun más entender esta maravilla natural enmarcada dentro de una de las ciudades más bulliciosas del globo. Pero así es, Londres siempre guarda alguna sorpresa para quién la busca. Pasear por sus caminos, enmoquetados de hojas de roble gracias al otoño, sentir que detrás de cada árbol podría acechar un ladrón medieval, un ciervo, un lobo...Es difícil describirlo.Al final del camino, la mansión Kenwood premia la constancia del caminante. Algunos podrán recordarla, rememorando varias escenas de Notting Hill. Precioso lugar, rodeado de un paisaje aun más espectacular.
Deshaciendo el camino, abandonamos este remanso de paz y naturaleza, y regresamos de nuevo a la jungla, a la de asfalto y humo.
Tras una comida bien merecida, tomamos el metro, con rumbo aún más al norte.
Nuestro nuevo destino es la estación de Seven Sister. Curioso nombre, del que desconocemos el origen. Llegamos a este barrio, tan alejado del centro londinense, para tachar otro estadio de nuestra lista particular. En este caso, es White Hart Lane, feudo del Tottenham Hotspur. Buen equipo, pero estadio, por qué no decirlo, feo. Pero para poder decirlo, hay que haber estado allí. Nosotros lo hicimos, derecho ganado.
El paseo entre la estación y el estadio nos ha servido para descubrir lo que hemos denomidado el Harlem londinense. Un barrio de mayoría negra y musulmana, donde la gente hace vida corriente a diario, donde los turistas son algo prácticamente inaudito, y donde la mezcla cultural se hace muy patente. Siempre hay algo nuevo por descubrir aquí.
Finalmente, metro directo hasta Victoria, y pronto al hotel a descansar, que el día fue duro.
Mañana tenemos más kilómetros aun.
Pero hoy el día fue excelente. Descubrimientos, contrastes,novedad y asombro. Es Londres.
To be continued...of course!!
London week, day 2. New and old things.
El día comenzó pronto...pero no tanto como ayer. Un potente desayuno, incluido en el precio del hotel, y unas piernas aun frescas, nos han llevado hasta un nuevo punto londinense, situado muy al oeste, más allá de lo que conocía hasta ahora. Cosas nuevas, por tanto. La primera parada, Sepherd's Bush market.
Este barrio es también Londres. Pero es otro Londres. Es el Londres del día a día para la gente de a pie. Aquí no reina el turista. Es un barrio eminentemente musulmán, donde nuestros prejuicios surgen de manera involuntaria, y los sentidos se agudizan más de lo realmente necesario. Un breve paseo por sus calles muestran la perfecta convivencia entre razas y religiones. Aquí las cosas se viven de otro modo. El camino nos lleva hasta el Loftus Road Stadium, casa del Queens Park Ranger. Otro estadio que poder tachar de la lista, poco más realmente, ya que no tiene la magnificencia del Emirates o la solera de Craven Cottage. Pero hay que verlo, esto es así. Continuando por el oeste londinense,nos topamos con los estudios de la BBC. Maravillas televisivas como Top Gear surgen de aquí. Sí, quizás esta sea una etapa sólo entendible por algunos freaks como yo...
Tomando dirección este, entramos en uno de los barrios más famosos de esta ciudad. Hugh Grant y Julia Robert tienen gran culpa de ello. Obviamente, me refiero a Notting Hill. Siempre hay que visitar, al menos una vez, el singular mercado de Portobello Rd. Aun siendo martes, y faltando todos los puestos de flores y frutas,este sitio tiene un encanto innegable. Desde aquí, metro al norte. Muy al norte. Parada destacada de hoy, Wembley Stadium. Si no te gusta el fútbol, obvia este párrafo. Si como yo lo amas...disfrútalo. Estadio impresionante, bello, sobrecogedor. Y sobre todo, historia viva de este bello deporte. Una lección más que aprender de esta ciudad, y de este país.
Regreso al sur, a Baker Street. Calle inmortalizada innumerables veces, gracias a Sir Arthur Conan Doyle,y a su inmoral creación, Sherlock Holmes. Y desde ahí, paseo nocturno por el corazón de Londres. Oxford Street, Carnaby, las luces de Picadilly y los cines de Leicester Square...Creo que nunca me cansaré de pasear por estas calles,de sumergirme en la marabunta humana que asalta estas calles sin descanso,de maravillarme con cada olor, acento o escaparate que asalta mis sentidos. Es un sentimiento casi infantil, pero lo adoro. Y así llegamos hasta la puerta de la National Gallery, para admirar una de las mejores postales de la ciudad. White Hall y entre sus chimeneas, como faro que alumbra a los navegantes de este mar tempestuoso que es Londres, el Big Ben con su iluminación nocturna. Una imagen para no borrar jamás de la retina. Atraídos irremediablemente como polillas a la luz,caminamos hasta los pies de este, para admirarlo desde la otra orilla, disfrutando de un descanso merecido,y exprimiendo las dotes artísticas de Instagram frente al parlamento británico. Paseo tranquilo de vuelta a Belgravia, haciendo parada técnica en Morphet Arm, para degustar una buena Bombardier antes de la cena. Y después cena en Victoria con amena conversación política. Y al hotel, que mañana habrás más cosas nuevas...
To be continued!!
lunes, 10 de noviembre de 2014
London week, day 1. El reencuentro.
Hoy amaneció MUY pronto. A las 5:50 el despertador ya estaba sonando. Ducha rápida, conexión de bus desde Edimburgo a su aeropuerto, y una muy larga espera, ya que la insistente niebla ha causado algún retraso no deseado.
Y por fin, rumbo a mi segunda casa. Rumbo a Londres.
Debido al retraso mencionado,y a aterrizar en la terminal norte de Gatwick, la llegada se ha visto postpuesta hasta las 12 de la mañana. Pero nunca es tarde para pisar Victoria Station.
Una vez realizado el check-in en el hotel, ha comenzado ese ritual, ya casi sagrado, en el cual saludamos y presentamos nuestros respetos a lo mas distinguido de esta ciudad. Cruce del Vauxhall Bridge, sede del MI6, paseo a la orilla del Támesis por Albert Embankment, y llegada a la primera y quizás más obligatoria de todas las paradas. Westminster Bridge. Las Houses of Parliament nos reciben con la magnificencia de siempre, y en su parte norte, esbelto, señorial, y más puntual que ninguno, la torre del Big Ben nos saluda y nos da la hora de una manera familiar, pero no menos espectacular. Tomamos Parliament Street, para continuar por White Hall hasta llegar al segundo punto clave, y uno de los preferidos de mi compañero de viaje. Traffalgar Square se presenta ante el viajero de manera suntuosa. Nelson, desde lo más alto de su pedestal, preside la plaza, custodiado por cuatro leones, y respaldado por la National Gallery. Seguimos nuestra ruta hasta Picadilly Circus. Uno de mis puntos favoritos. Es la metáfora de Londres hecha plaza. Lugar donde todo se compra y se vende,todo se anuncia a lo grande, convergen infinidad de calles,y de culturas, y desde dónde se puede llegar a cualquier sitio. Para mí, este es el corazón de Londres. Cumplida visita a Lilly Whites, con sus 100.000 camisetas de equipos ignotos, proseguimos paralelos a Regents Street para desembocar en Carnaby St. Calle comercial menos elitista de lo que creíamos, pero eminentemente londinense. Repostamos fuerzas en el Pret a Manger del final de la calle, ya que el día comenzó exageradamente pronto como ya comenté, y regresamos a The Mall, magestuosa avenida que une Picadilly Circus con Buckingham Palace. La lluvia nos ha acompañado incesante en esta parte del paseo. Pero al llegar a St. James Park, esa misma lluvia nos ha regalado un momento mágico en una ciudad mágica de por sí. Un precioso arcoiris surgió desde el London Eye para perderse en el cielo británico. Retomamos The Mall para llegar hasta Hyde Park a través de Green Park. Lástima no llegar un mes más tarde, para poder disfrutar de la feria navideña que hoy estaban montando. Por la orilla de The Serpentine, hemos seguido cruzando Hyde Park hasta entrar en Kensington Gardens. A la orilla de su lago, frente al Kensington Palace, hemos descansando las piernas y exprimido la mente, discutiendo acerca de ciencia y religión. Cualquier conversación entre Oskar y yo, y aunque está feo que lo diga,tiene nivel. Pero con ese marco de fondo...no tiene precio.
Desde ahí, ya con la noche acercándose, hemos puesto rumbo a Chelsea, a través del Albert Royal Hall, pasando por nuestro callejón secreto, para desembocar en Harrods. Templo del lujo, nos hemos permitido,gracias al bolsillo de mi travel partner,todo sea dicho, merendar a base de carne de búfalo curada. Una nueva experiencia que nos ofrece esta ciudad...como siempre.
Para acabar el día, visita obligada a Morphet Arms. Pinta de Youngs y de Bombardier con un conocido de Oskar, hombre afortunado que vive en esta bendita ciudad...y con muy buen nivel. Cierre perfecto a este larguísimo día, como he titulado...de reencuentro.
Tomorrow more...to be continued!!
domingo, 9 de noviembre de 2014
Scottish week, day 6. St. Andrews- Edinburgh
Amanece. Desde la ventana veo el Ness river y el Inverness Castle. Creo que podría acostumbrarme a esto. Pero hoy tocaba una buena kilometrada, por lo que rápido nos ponemos en marcha. Hay que atravesar el corazón de Escocia de norte a sur, para llegar hasta nuestro primer destino, St. Andrews. Tres horas acompañados de frondosos bosques y una persistente niebla. Esto también es Escocia, pero es otra Escocia. No son las Highlands. Sin embargo, este aire alpino, estos bosques plagados de abetos y atravesados por ríos caudalosos poseen su propio encanto. Dejamos atrás ciudades importantes, como Perth o Dundee. Finalmente llegamos a St. Andrews. Se respira elitismo en cada metro cuadrado del green del Old Course, campo de golf más antiguo del mundo, y en cada piedra de los colleges de la universidad. Pero también se respira encanto. La señorialidad del Royal and Ancient Club, primer club de golf, las vistas sobre la West Sand, playa inmortalizada en la famosa "Carros de Fuego"...Todos recordamos la escena de aquellos corredores con la música de Vangelis como banda sonora. Y probablemente lo más bello y sobrecogedor de St. Andrews, su catedral. Un conjunto de ruinas enmarcado en el cementerio de la ciudad, que, como testigo mudo, habla al viajero de la grandiosidad que vistió aquel lugar, y sin embargo, de cómo el tiempo y la desidia puede con la piedra más dura,si esta no se cuida. Una enorme catedral de la que solo quedan el muro exterior del ábside y una torre de la puerta principal, junto a los cimientos y las basas de las columnas que sustentaban tal templo, y algún muro del claustro. En cualquier caso,se vislumbra la enorme belleza que en algún momento poseyó ese templo.
Finalmente, continuamos ruta hasta la capital, donde comenzó esta aventura, y donde ahora escribo estas últimas líneas...en Escocia. Porque esto es un punto y seguido. Porque mañana aterrizaré en casa...mi querida Londres.
Pero hoy, no puedo más que agradecer a esta increíble tierra escocesa por todo lo que me llevo de aquí. Por las conversaciones con los lugareños junto a una pinta o un buen whisky. Por la naturaleza grandiosa, que no da un solo respiro al viajero, y que invita a pensar que cinco sentidos son pocos para admirarla. Por las horas de coche,conversación y risas compartidas con mi compañero de viaje, no podría imaginar uno mejor.
En fin...Escocia, esta bien si te la cuentan, pero hay que vivirla.
Ahora voy a apurar mi pinta en Scotsman.
Por supuesto...to be continued!! London calling!!!